José Luis Sanz: “un premio gusta, pero hay más retornos”

Catedrático de Paleontología y autor de ocho nuevos géneros de dinosaurios, José Luis Sanz acaba de recibir el Premi ADN de Divulgació de les Ciències Naturals, concedido por el Ateneu de Natura.

El paleontólogo José Luis Sanz, a la izquierda, recibe el premio de manos de Enric Forner, de Ateneu de Natura.

El paleontólogo José Luis Sanz, a la izquierda, recibe el premio de manos de Enric Forner, de Ateneu de Natura.

¿Por qué le han dado este premio?

Este galardón reconoce las publicaciones de divulgación, que incluyen desde artículos en periódicos hasta libros y monografías dedicadas a la transición evolutiva de los dinosaurios a las aves, etc. Pero el Premi ADN de Divulgació de les Ciències Naturals también valora las charlas y conferencias.

¿Reconforta?

Todos tenemos nuestro corazoncito. Un premio siempre agrada, pero también hay otro tipo de satisfacciones. Muchas veces, después de una conferencia,  se te acerca gente con libros que has escrito para que se los firmes. Para mí eso es tan estimulante como cualquier galardón. En la divulgación hay muchos retornos y todos son importantes. Este premio lo es, pero también el saber que hay personas que te leen, que te mandan correos electrónicos preguntándote por una cosa u otra… eso es muy reconfortante.

¿Cuál es su objetivo profesional?

Continuamos trabajando activamente en  Lo Hueco (Cuenca). De hecho tenemos un par de tesis doctorales en este yacimiento del Cretácico superior sobre saurópodos, esos dinosaurios enormes de cola y cuello largos. También seguimos en el yacimiento de las Hoyas (Cuenca).  Hay una tesis en marcha sobre Concavenator, un dinosaurio jorobado al que familiarmente llamamos Pepito.

¿Cómo es el día a día en un yacimiento?

Las excavaciones dependen mucho de lo que estés buscando… y de lo que estés hallando. Hay algunas más rutinarias y otras que requieren una atención máxima durante todo el tiempo, porque se excava cuidadosamente, anotando la posición de los físiles en la roca que los contiene. Las prácticas diarias pueden variar bastante en función de los objetivos, del tipo de yacimiento, de la litología de la roca fosilífera…

¿Qué es lo mejor de su trabajo?

En el aspecto docente, es muy gratificante ir a clase, contar cosas y ver que tus alumnos, alguno por lo menos, tiene una mirada especial que indica su interés por lo que le estás diciendo.

En cuanto a la investigación, la satisfacción la proporciona encontrar nuevos dinosaurios u otros organismos de nuestro pasado remoto. Es como la búsqueda del tesoro, la evidencia hallada en el registro fósil de un nuevo ser vivo es un filón de información biológica que permite a los paleontólogos estudiarlo y darlo a conocer al resto de la Ciencia. Tratamos de escribir el texto de la historia de la vida de la Tierra. Eo es muy emocionante. Recuerdo cuando encontramos una de las aves de las Hoyas. La chica que la halló, una alumna nuestra, gritó, “un pájaro”. En principio no le dimos mucha importancia porque en las excavaciones se dan muchas chanzas y bromas, pero cuando vi que la gente se arremolinaba, me dije “¡han encontrado algo!”. Y sí, en efecto, allí había un ave de hace 125 millones de años que ahora llamamos Eoalulavis. Ese es quizá uno de los momentos más emocionante de la actividad de campo.

Respecto a la investigación en sí, lo interesante es describir ese organismo, cómo era, cuáles eran las relaciones de parentesco con otros seres afines, qué es lo que comía, cómo se movía…

  • Share on Facebook
  • Tweet about this on Twitter
  • Share on Google+
  • Pin on Pinterest

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


+ 1 = ocho